El presidente de EE UU y el primer ministro británico abren la ronda previa de contactos a la cumbre
EFE - Londres - 01/04/2009
El presidente de EE UU, Barack Obama, ha comenzado la jornada inicial de su gira por Europa con una reunión con el primer ministro británico, Gordon Brown, la primera de una serie de contactos bilaterales hoy que serán su prueba de fuego como mandatario internacional. El encuentro entre ambos, que ha comenzado con una reunión privada que tras una hora, con la presencia de sus principales asesores, se convertirá en una bilateral en toda la regla. Los dos mandatarios, que se vieron ya en marzo en Washington, abordarán los preparativos de la cumbre del G-20 que se celebrará mañana en la capital británica para tratar de hacer frente a la crisis económica mundial, la más grave desde la II Guerra Mundial.
Washington y Londres coinciden en recetar planes de estímulo económico como una de las principales herramientas para atajar la crisis, algo en lo que han encontrado resistencia entre otros países europeos. Además, Brown también aboga porque el acuerdo final incluya medidas contra las compensaciones multimillonarias de los ejecutivos del sector financiero. Aunque coincide en este último punto, Francia disiente sobre el primer punto y ha llegado a amenazar con abandonar la reunión si no se adoptan medidas concretas sobre el refuerzo de los sistemas de supervisión. En concreto, París defiende la creación de un supervisor único, extremo que no tiene mucha aceptación en el resto de socios.
Obama llegó hoy a las 08.10 horas locales al número 10 de Downing Street acompañado de la primera dama de EEUU, Michelle, vestida con un traje de chaqueta rosa. Ambos posaron, como es costumbre, con Brown y su esposa, Sarah, vestida de azul, antes de pasar al interior de la residencia del primer ministro británico.
El presidente estadounidense, en un simpático gesto, estrechó la mano del mayordomo que le abrió la puerta de la residencia.
Las diferencias entre los participantes en la cita que ha de sentar las bases para un nuevo sistema financiero internacional más transparente y con un mayor control sobre los paraísos fiscales han aflorado en vísperas de la cumbre de los países ricos y emergentes. De hecho, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, que abogan por una mayor regulación global del sistema financiero, han programado una conferencia de prensa conjunta para mostrar su unidad en ese tema frente a los anglosajones.
Para calentar el ambiente, Sarkozy ha vuelto a insistir hoy, en una entrevista a la emisora francesa Europe 1, en que por ahora no hay un acuerdo satisfactorio para la cumbre. "No me asociaré a una cumbre que termine con un comunicado de falsos compromisos", ha señalado Sarkozy, antes de explicar que los negociadores que preparan la reunión no han cerrado ningún acuerdo.
Según adelanta el diario The Guardian, Sarkozy y Merkel reclamarán reglas globales para el sistema bancario, los bonos de los ejecutivos, los fondos de alto riesgo y los paraísos fiscales, y se resistirán a que en la cumbre se discutan nuevas medidas de estímulo de la economía como quiere sobre todo Washington.




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