sábado, 24 de abril de 2010
'Cupido y Psique', vendido por más un millón y medio de euros - El País, es - link (aqui)
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Cupido y Psique (1899), del artista francés William Bouguereau (1825-1905).- EFE
Es una de las tres únicas versiones en la que William Bouguereau los mostró como dos jóvenes adultos
EFE - Nueva York - 24/04/2010
La casa de subastas Sotheby's ha adjudicado en Nueva York por más de 2,2 millones de dólares (1,6 millones de euros) Cupido y Psique, la pintura del artista francés William Bouguereau en que ambos amantes son representados como adultos y a gran escala. La obra estaba valorada entre 1,8 y 2,2 millones de dólares (1,4 y 1,6 millones de euros) y finalmente se ha adjudicado por un total de 2.210.500 dólares (1,651 millones de euros), dentro de la puja que la casa de subastas dedicó en la Gran Manzana al arte europeo del siglo XIX y con la que ha recaudado en total más de 13,2 millones de dólares (986 millones de euros).
Cupido y Psique (1899) es una de las tres únicas versiones en la que Bouguereau (1825-1905) mostró a Cupido y Psique como dos jóvenes adultos, ya que en otras pinturas el celebrado artista recurrió a niños o querubines para explicar el mito de la unión entre los dos amantes mitológicos. "Esta obra de Bouguereau personifica su maestría técnica, particularmente a la hora de presentar la forma humana, y Cupido y Psique aparecen como si fueran de carne y hueso, más que creadas con pintura y pincel", señalaron los expertos de Sotheby's al presentar las subasta.
Marcó la historia del arte francés y estadounidense
También del artista francés, quien tuvo en el amor un tema recurrente en su trayectoria y quien durante su carrera se inspiró habitualmente en la mitología grecorromana y sus divinidades, se ha vendido la obra Amour á l'affut (1890), valorada entre 600.000 y 800.000 dólares (448.000 y 597.000 euros), y por la que se han pagado finalmente 794.500 dólares (593.597 euros). Bouguereau fue uno de los principales representantes de la corriente academicista de la pintura que se desarrolló en Francia durante el siglo XIX y que estuvo marcada por el seguimiento de las normas clásicas establecidas por la Academia de Bellas Artes de París.
La subasta incluía además La hija del granjero (1887), una obra de la que fuera esposa del artista francés, la estadounidense Elizabeth Jane Gardner, y que superó su valor calculado entre 200.000 y 300.000 dólares (149.400 y 224.000 euros), al venderse por 494.500 dólares (369.000 euros).
"Es una obra que marcó un hito en la historia del arte francés y estadounidense, ya que documenta los largos y arduos esfuerzos de pintoras como Gardner, quienes aspiraron a disfrutar carreras profesionales dentro de una industria dominada por hombres en la Francia de mediados del siglo XIX", han señalado desde Sotheby's. Otra obra que ha conseguido un resultado millonario es Campamento en el Monte Sinaí (1842), del británico John Frederick Lewis (1804-1876) y realizada en acuarela, que se ha adjudicado por más de 1,8 millones de dólares (1,3 millones de euros) y ha superado así el valor que le había calculado la casa de subastas (1,5 millones de dólares, 1,1 millones de euros).
Sharon Jones, de funcionaria de prisiones a diva 'soul' - El País, es - link (aqui)
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La cantante neoyorquina de soul Sharon Jones.
La vocalista estadounidense triunfa a los 53 años con su verdadera vocación y un nuevo álbum
DIEGO A. MANRIQUE - Madrid - 24/04/2010
Imperiosa y enérgica, no cuesta imaginarla como una funcionaria del sistema penitenciario de Nueva York, con plaza en la temible cárcel de Rikers Island. "Todavía me encuentro en actuaciones con algún ex convicto. Nada que temer: fui correcta en mi profesión, imagino que dejé un buen recuerdo. Aparte, era consciente de que también había podido terminar allí: ahora me arrepiento pero, de joven, tomé drogas y tuve amigos peligrosos". Ejerció luego de guardia de seguridad, con pistola al cinto: "Mis antiguos compañeros han comprendido que no hay edad para los sueños, que una nunca debe rendirse".
Nacida en Augusta (Georgia), la tierra de James Brown, intentó hacerse un hueco en el show business durante los setenta pero llegó tarde: el soul sureño, tan popular en la década anterior, había sido barrido por el funk y por formas sofisticadas del R & B, que requerían caras bonitas, producciones complejas, costosos lanzamientos. Según ella, el soul no desapareció, pasó a la clandestinidad. "Aprendimos en la iglesia, junto a los intérpretes de gospel. Ellos tienen su circuito, pueden profesionalizarse. Pero en el soul, si dejan de radiar tu música ¿qué te queda? Las emisoras negras siguen las modas. ¿Se lleva el rap? Pues todo es rap y allí se va el dinero. El fallo de las discográficas y los artistas fue no ver más allá del público negro. El soul también gusta a blancos, latinos, japoneses".
Sharon, que ocasionalmente ejercía de corista, entró en contacto con unos fetichistas blancos de la música negra establecidos en Brooklyn, que buscaban revivir las fórmulas clásicas grabando en analógico, editando singles de vinilo. Al descubrir el potencial de Sharon, decidieron evitar los atajos y construyeron un repertorio a su medida. Explica ella: "El soul te cambia la cara: debes saber morder, en defensa propia".
Resultó un golpe maestro el formar un sobrio grupo a su alrededor, los Dap-Kings, liderado por el bajista Bosco Mann, también compositor principal. "Son mis chicos, pero vuelan por cuenta propia. Aunque Amy Winehouse les llamó para que tocaran en sus discos, volvieron conmigo. Pero detesto el enfoque de que Amy es falsa y yo auténtica. Esa chica sabe cantar y lo está pasando mal".
Además, ella también acepta trabajos externos: está en la agenda de las estrellas que necesitan una genuina voz soul. Ya ha perdido la cuenta de sus colaboraciones: "Creo que estoy en ese proyecto de David Byrne y Fatboy Slim sobre Imelda Marcos. También actué en directo con Phish o con Lou Reed. Se enfadó cuando renuncié a ir de gira con él; me ofrecieron un papel en el cine. Es difícil aclararse con él: a veces me decía que me ponía demasiado emotiva".
El nuevo disco de Sharon, I learned the hard way (Nuevos Medios), mantiene su curiosa evolución. " Hay demasiados discos de laboratorio, parecen obra de robots. Yo necesito sentir lo que canto, saber que lo he vivido o que todavía puedo vivirlo".
Serrat entona su oratorio a Miguel Hernández - El País, es - link (aqui)
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Joan Manuel Serrat, durante su actuación en Elche.- JOAQUÍN DE HARO
El músico abre su gira dedicada al poeta en Elche
JESÚS RUIZ MANTILLA | Elche 24/04/2010
El retraso al que se refería Serrat fue el que le obligó a posponer casi un mes los conciertos que tenía pensado iniciar antes de que un problema de salud le dejara al cuidado de los médicos. Pero ayer vino a demostrar que ya está repuesto. Con ganas de carretera, escenario y versos.
El espectáculo es sencillo y contundente. No hay concesiones a otra cosa que no sea la voz del poeta. Es un Serrat generoso con Hernández. Un Serrat que se arriesga y deja de lado 40 años de carrera por una causa. Serrat que deja de ser Serrat. No interfiere nunca en la esencia que persigue. Cuando habla, recita Hernández. Cuando canta, nos lo devuelve a la vida.
Es un cantante transmutado en otra voz, en acorde y verso del poeta. Música y narrativa audiovisual al servicio del mero lenguaje y la palabra hernandiana. Pura y simplemente. Profundamente.
Empieza por el final y acaba por el principio este viaje de Serrat hacia Hernández. Llego con tres heridas, la canción que cierra su primer disco, aquel ya mítico de 1972, acompaña su entrada en el escenario. Uno de aquellos, el poema que abre Hijo de la luz y de la sombra, lo cierra. En medio queda todo lo demás.
La poesía desgarrada y certera de Hernández, su canto a la vida en mitad de la miseria, su alerta rabiosa, su pasión esclava y atada al vientre del amor, las rendijas de esperanza, la amistad, la sensualidad, el compromiso.
Conciencia a flor de piel
Quedará el espectáculo que ha zurcido Serrat como una gran oración hernandiana. Quizás como el acontecimiento que más ayude a este centenario. Porque pocos actos se organizarán en las ciudades donde recale en que quede más a flor de piel su conciencia. Parecen olvidadas las trabas absurdas a que le han sometido los administradores de su legado, más después de que la sociedad que lo llevaba haya quebrado. La figura del poeta supera lo miserable de los obstáculos en su lucha para sacar el proyecto adelante.
El resultado es algo serio y hondo. La veteranía le ha dado versatilidad. Le hemos visto ya de todas las formas posibles. Íntimo y divertido, con guiños al monólogo cabaretero, a dúo con algunos de los grandes, acompañado de orquestas sinfónicas. Ahora reaparece entregado completamente a la firma y la inspiración de Miguel Hernández, con elegancia y conciencia, dejando encima del escenario muchas cosas claras.
Nos presentó a Miguel Hernández cuando este país andaba huérfano de sus versos. Ahora lo sumerge en el presente con adaptaciones como El hambre, Uno de aquellos, Hijo de la luz y de la sombra, esa memorable recreación de Las abarcas desiertas. Le aligera con aire mediterráneo en La palmera levantina, Dale que dale, Del ay al ay por el ay, consigue hacer prender emociones de pasado, presente y futuro con las revisiones eficaces del repertorio antiguo.
La gente se emocionó con El niño yuntero, la Elegía a Ramón Sijé, las Nanas de la cebolla. Vibró con Para la libertad, que Serrat se encarga de arropar con aquel viaje de la dictadura a la democracia.
Los músicos le acompañan con delicadeza y eficacia, tanto en el intimismo y la emoción, como cuando entona Serrat Menos tu vientre, como en el grito y la rabia de sus versos.
Proporcionan las chispas que requiere en algunos momentos y se consagran a la espina dorsal y a la comunión hernandiana admirablemente, siempre dirigidos por el maestro Ricard Miralles. Juntos, a la vera de Serrat componen y encadenan la comunión musical de este auténtico oratorio hernandiano.
Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.
Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.
Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.
Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.
Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.
Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.
Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.
Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
resuelve mi alma de encina.
Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.
Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.
¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?
Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.
Miguel Hernández
las Nanas de la cebolla
La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.
Miguel Hernández





















