domingo, 16 de outubro de 2011
Eastwood abre el armario de Hoover - El País, es - link (aqui)
El director enfurece al FBI por llevar al cine la homosexualidad de su fundador
DAVID ALANDETE - Nueva York - 16/10/2011
J. Edgar Hoover, director del FBI entre 1935 y 1972, fue un tipo duro en una época en que solo tipos duros gobernaban Washington. Bajo su mandato, el cuerpo de policía judicial de Estados Unidos acosó a gánsteres, mafiosos, comunistas y líderes de los derechos civiles. Él mismo forjó el FBI y lo convirtió en la más eficiente arma del gobierno federal para imponer el orden y hacer cumplir la ley. Su único lema era "mano dura". Ahora, otro tipo duro, Clint Eastwood, lleva la historia de su vida a la pantalla. Sin embargo, la sorpresa del FBI y de los admiradores de Hoover ha sido mayúscula cuando han descubierto que en ese biopic queda al descubierto la homosexualidad de su mítico director.
Clint Eastwood da indicaciones a Leonardo DiCaprio, caracterizado como Hoover, en el rodaje de J. Edgar.
No es que haya sido el secreto mejor guardado de Washington. Hoover nunca se casó. Vivía solo. Cada mañana, de camino a las oficinas del FBI, pasaba en su limusina Cadillac a recoger a su director adjunto, Clyde Tolson. Comían juntos en el hotel Mayflower. En verano viajaban juntos a San Diego. Pasaban el fin de año en Nueva York, también juntos. En invierno escapaban de vacaciones a Miami. Cuando Hoover murió, en mayo de 1972, le dejó a Tolson más de la mitad de su fortuna (estimada en 425.000 dólares). Él murió tres años después.
Eastwood no ha hablado mucho de su película, J. Edgar, que se estrena en EE UU el 9 de noviembre. El guion es obra del escritor y activista gay Dustin Lance Black (oscarizado por Mi nombre es Harvey Milk). A Hoover lo interpreta Leonardo DiCaprio. A Tolson, Armie Hammer (La red social). En el tráiler se ve a DiCaprio como un personaje atormentado que reverencia a su madre y depende de Tolson. "Te necesito", le confiesa en un momento. En otro le acaricia la mano dentro de una limusina. "Era tan discreto en su vida privada como en la pública, y confiaba solo en un círculo muy pequeño y protegido", asegura la productora Warner Brothers en la nota de prensa.
En principio, tener a un patriota como Eastwood filmando la vida de un mito como Hoover era una bendición para los mandamases del FBI. Después de hablar con el director y ver el tráiler, parece que no lo es tanto. Mike Kortan, director adjunto del FBI (el mismo cargo que ocupaba Tolson) se reunió con Eastwood en dos ocasiones. En ambas calificó la supuesta homosexualidad de Hoover de invención y rumor.
William Branon, exagente del FBI y vicepresidente de la Fundación J. Edgar Hoover, envió una carta de protesta a Eastwood en abril. "Nuestro apoyo entusiasta se ha visto arruinado por informaciones de los medios de comunicación con declaraciones de Dustin Lance Black en las que asegura que en el largometraje se retratará una relación homosexual entre el señor Hoover y su lugarteniente, Clyde Tolson", escribió. "No hay base real para ese tipo de caracterización del señor Hoover. Proceder con ese tipo de caracterización, sobre la base de afirmaciones totalmente falaces e infundadas, sería una grave injusticia y una tergiversación monumental".
Eastwood respondió, también por carta, asegurando que la película "no da crédito a las alegaciones de que se travestía" ni "intenta retratar una relación abiertamente homosexual entre el señor Hoover y Clyde Tolson".
El problema para el FBI está en una palabra empleada por Eastwood: "abiertamente". Es un hecho que Hoover no era "abiertamente" homosexual. Y puede que el director se limite a retratar los hechos tal y como fueron. Pero precisamente son esos hechos los que en sí mismos se han prestado a todo tipo de interpretaciones en Washington a lo largo de los años. De momento, ningún colectivo de activistas ha reaccionado ante el hecho de que la Fundación J. Edgar Hoover, muy cercana al FBI, se tome la palabra homosexual como un insulto.
Planeta 'brasileño' para Javier Moro - El País, es - link (aqui)
El autor gana el premio con una crónica del emperador independentista Pedro I
ROSA MORA - Barcelona - 16/10/2011
Javier Moro (uno de las cuatro jotas de las que se hablaba estos días) obtuvo anoche la 60º edición del Premio Planeta (dotado de 601.000 euros) con El imperio eres tú, presentada a concurso con el título de El emperador del fin del mundo. Según el jurado, la novela es una crónica sobre la apasionante vida del emperador Pedro I de Brasil (1798- 1834), nombrado por su padre, Juan VI de Portugal, príncipe regente. Pedro I se unió a la causa independentista y fue nombrado, primero, defensor perpetuo de Brasil, y luego, emperador. Tuvo una vida muy agitada y un reinado que duró nueve años.
El novelista Javier Moro.- BASSO CANNARSA (OPALE)
Historia y aventuras, que apasionan por igual a Javier Moro (Madrid, 1955), se mezclan en esta novela. Hijo de un ejecutivo español de una compañía aérea y de madre francesa, el escritor viajó desde muy joven por África, Asia y las Américas. Estudiohistoria y antropología y trabajó como investigador para Dominique Lapierre y Pierre Collins.
Su primera novela, Senderos de libertad, apareció en 1992. Moro viajó durante tres años por la Amazonia en avioneta, canoa, autocar e incluso a pie para reconstruir la historia de Chico Mendes, un humilde cauchero que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente.
Le siguieron El pie de Jaipuur, en el que dos jóvenes, uno herido en un accidente, y otro superviviente de la época de los Jemeres Rojos se unen para afrontar un futuro pesimista. También encontramos el espíritu de resistencia y de esperanza en Las montañas de buda, que se desarrolla en el Tíbet.
Javier Moro no elude, como se puede ver, los temas más duros y polémicos, como en Era medianoche en Bophal, en la que trabajó con Dominique Lapierre. Trata sobre los gases tóxicos que escaparon, en 1984, de una fábrica norteamericana en esa ciudad de India y que provocaron la muerte de 30.000 personas.
Le siguieron Pasión india, en la que reconstruye el amor y la traición entre la andaluza Anita Delgado y el marajá de Kapurthala, en el norte de India. En su obra más reciente, El sari rojo, hallamos de nuevo historia y aventuras: una europea se ve envuelta en las intrigas de la familia Nehru-Gandhi. La novela causó irritación en India, donde se quemaron ejemplares del libro y retratos de su autor.
Inma Chacón (Zafra, Badajoz, 1954), hermana gemela de la malograda Dulce Chacón, quedó anoche finalista (150.250 euros) con la novela Tiempo de arena, en la que retrata a tres mujeres de una compleja familia en la España de las primeras décadas del siglo XX.
Chacón se dio a conocer literariamente en 2005, dos años después de la muerte de su hermana, con La princesa india, una novela en la que estaba trabajando Dulce. Le siguió Las filipinianas, sobre una saga de mujeres aristócratas y viajeras y este año ha publicado Nick, en la que una joven crea un perfil falso en Facebook para atraer a un chico de su barrio que le gusta.
E Dona Dilma passeia no marketing internacional...
Deu no El País, (aqui)
REPORTAJE: SUPERPRESIDENTA DILMA
Manda ella
Tras un año en el poder, la presidenta de Brasil despide a ministros implicados en casos de corrupción, batalla contra sueldos demasiado elevados de los altos cargos y lucha por una reforma seria de la Administración. Su liderazgo se ha acrecentado y nadie le ve alternativa
SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ 16/10/2011
Dilma Rousseff era un misterio, incluso para muchos de quienes la votaron como presidenta de Brasil hace un año. La mayoría pensaba que era una creación de su predecesor, el gran Luiz Inácio Lula da Silva, y que su imagen, poco sentimental y nada sonriente, ocultaba a una simple gestora, que tendría que pedir ayuda para mantenerse en el poder. Han pasado solo 10 meses desde que tomó posesión y Dilma, como se la conoce popularmente, ha conseguido algo que parecía imposible: sin cambiar su estilo, serio y nada complaciente, disfruta de un 71% de popularidad y nadie, ni dentro ni fuera, tiene la menor duda sobre quién manda en Brasil.
Dilma Rousseff el 1 de enero de 2011.- SILVIA IZQUIERDO / AP
La presidenta no ha dulcificado su imagen ni su manera de trabajar, frente a quienes le advertían de que la sociedad brasileña valoraba sobre todo el carisma y la proximidad de sus líderes. Dilma sigue teniendo fama de genio fuerte, de exigir un trabajo extenuante a sus colaboradores, de callarles con una mirada y de gustarle muy poco las fotos en familia. Y, sin embargo, la biografía de Dilma Rousseff, que cumplirá 64 años en diciembre, siempre ofrece sorpresas. Por ejemplo, se ha llevado a su madre, la "verdadera Dilma", como se llama a sí misma, una mujer de 86 años, y a la hermana de su madre, la tía Arilda, de otros tantos, a vivir con ella en la residencia oficial de Planalto, como haría cualquiera de los millones de mujeres que se hacen cargo de sus parientes mayores, tengan o no hermanos, y tengan o no mucho trabajo.
La presidenta brasileña llega habitualmente a su despacho a las 9.15 y se va pasadas las nueve de la noche, pero los fines de semana, siempre que puede, se va a Porto Alegre, a ver a su única hija, Paula, y a su único nieto. Gabriel, un simpático rubito de 10 meses, apareció junto a su abuela el pasado 7 de septiembre durante el desfile del Día de la Independencia, que ella presidía por primera vez, pero no hay disponibles más que unas pocas fotos de agencia. En muchas ocasiones, Dilma coincide en Porto Alegre con el padre de Paula, su segundo marido, el gran amor de su vida, al que puso en la calle el día que descubrió que estaba esperando un hijo con otra mujer, pero con el que, con el paso de los años, ha vuelto a reanudar una buena amistad.
Algunas de las personas que asistieron al mismo desfile del Día de la Independencia profirieron gritos contra la corrupción y, en pequeños grupos, se lanzaron a lavar, con agua y jabón, las entradas de los cercanos ministerios. Pero los gritos no iban contra Dilma Rousseff, sino que eran, por el contrario, manifestaciones de aliento para la presidenta. Uno de los elementos que comienza a caracterizar el mandato de Dilma Rousseff es, precisamente, la lucha contra la corrupción a altos niveles. En menos de 10 meses, cuatro ministros de su Gobierno, implicados en casos de corrupción, han tenido que dejar sus cargos. "La presidenta no hace nada para proteger a los acusados de corrupción, como podía pasar antes. Les deja caer sin pestañear", asegura un diplomático brasileño, que no oculta su admiración.
Dejar caer al ministro Palocci, un gran amigo de Lula, que la había acompañado durante toda la campaña, fue complicado. Pero todavía más sustituirlo por alguien poco conocido, una mujer, la senadora Gleisi Hoffmann, de 48 años, con fama de ser tan dura y seria como ella misma. Tampoco fue fácil enseñarle la puerta de salida a ministros que pertenecen a otros partidos, que forman parte de la coalición de gobierno y que son imprescindibles para la buena marcha de la legislatura. En esos otros casos, Dilma no tuvo más remedio que dejar en manos de los propios partidos los nombres de los sucesores. "¿Por qué Dilma, de cuya integridad y entereza nadie duda, se somete a esa clase de juego? Porque así se juega la política en Brasil", escribió el periodista Eric Nepomuceno. Dilma Rousseff necesita el apoyo no solo de su partido (el Partido de los Trabajadores, PT) sino también, y sobre todo, del Partido Movimiento Democrático Brasileño, el famoso PMDB, donde muchos sitúan un importante foco de corrupción.
La gran pregunta que se formulan hoy muchos brasileños es si la presidenta seguirá adelante con esa limpieza. Ella explicó en una ocasión el sentido de esa lucha, que no es solo ético, sino también pragmático: "Tenemos que responder a las demandas de un país emergente profesionalizando el servicio público, promoviendo a las personas de acuerdo con su mérito". "Ningún país ha alcanzado un elevado nivel de desarrollo sin reformar el servicio público", insistió recientemente. En Brasil, todo el mundo sabe que esa reforma pasa necesariamente por bajar los niveles de corrupción y la gran mayoría apoya los pasos que va dando en ese camino, entre ellos, la batalla que acaba de lanzar contra los supersalarios de políticos y altos funcionarios, que pueden superar los 25.000 euros mensuales en un país donde un salario normal ronda los 300 euros.
Dentro de esta línea se puede inscribir su resistencia total a cualquier proyecto que pretenda reglamentar desde el poder el control de los medios de comunicación. En el 4º congreso de su partido, el PT, el pasado mes de septiembre, hubo serios intentos de promover una ley "para la reglamentación social de los medios", inspirada en otras leyes que han ido surgiendo en los últimos tiempos en la vecina Argentina y en otros países latinoamericanos. "No conozco otro control de los medios que el control remoto de la televisión", zanjó la presidenta.
En solo 10 meses, Dilma Rousseff ha introducido bastantes cambios, muchos de ellos discretos, con su habitual estilo serio y, a veces, incluso hosco. Ya nadie recuerda que la noche de su victoria electoral prácticamente todos los medios brasileños hablaron de "la victoria de Lula", ignorando a la propia vencedora. La única elegante fue Marina Silva, la exministra que dirige el movimiento ecologista, que la saludó como "la presidenta de todos los brasileños" y le deseó suerte. "Es seguro que Dilma no habría podido ganar las elecciones sin el apoyo, militante y entregado, de Lula, pero también lo es que para gobernar Brasil no basta solo con ese apoyo. Hace falta mucho más", reconoce un miembro de su Gabinete.
Si bien es cierto que Dilma Rousseff no ha cambiado de carácter según subía los peldaños del poder, también lo es que su aspecto físico ha sufrido una notable transformación, sobre todo a raíz de padecer un cáncer linfático, felizmente superado. Las fotos demuestran que la presidenta brasileña lleva un corte de pelo mucho más moderno del que lucía hace unos pocos años, de un color algo más claro; que ha corregido su fuerte miopía para suprimir las grandes gafas de su juventud, y que, como muchas compatriotas, ha recurrido a la cirugía estética para eliminar arrugas y ojeras. Tomó posesión vestida de blanco y ahora frecuenta trajes de chaqueta de corte formal, pero de vivos colores.
"No es fácil ser la primera mujer en dirigir tu país. No es fácil gobernar un país emergente, más difícil todavía si es un país tan enorme y globalmente relevante como Brasil. Brasil está viviendo un momento único, una gran oportunidad que requiere un líder con experiencia sólida y firmes ideas. Dilma ofrece precisamente esa virtuosa combinación. Y además es una mujer valiente, que se enfrentó a una dictadura militar y que dedicó su vida a construir una alternativa democrática", comenta Michelle Bachelet, otra mujer que fue presidenta de su país, Chile, y que alcanzó también índices de popularidad equivalentes a los de su colega brasileña.
Es bien sabido que la sorprendente biografía de Dilma Rousseff incluye en su juventud una etapa como miembro de un grupo armado, lo que la llevó a ser detenida y torturada y a permanecer más de dos años en la cárcel. Curiosamente, son los dos únicos presidentes latinoamericanos en ejercicio que han pasado por una experiencia semejante, Dilma Rousseff y el uruguayo José Mujica, exdirigente de los tupamaros, quienes mejor aceptan que los movimientos armados latinoamericanos cometieron graves errores, reivindicando, al mismo tiempo, a aquellos de sus compañeros que perdieron la vida en los años de plomo.
Los dos presidentes, al igual que la propia Michelle Bachelet, que no fue guerrillera, pero que también fue detenida y torturada, han renunciado a impulsar la revisión de las leyes de amnistía que, en los tres países, amparan a los responsables de la dictadura y que provocan las criticas de organizaciones de defensa de los derechos humanos. Tanto la presidenta brasileña como Mujica defienden en su lugar la creación de comisiones de la verdad, como la que se acaba de abrir en Brasil, que establezcan los terribles hechos de la dictadura y ayuden a descubrir el destino de los desaparecidos.
La independencia de Dilma Rousseff es uno de los rasgos que más apoyo están logrando, incluso en algunos sectores de la oposición, bastante descompuesta tras el fracaso de José Serra como candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). La presidenta ha hecho públicamente algunos gestos de reconocimiento del expresidente Fernando Henrique Cardoso, que ahora no oculta su interés por su trabajo. Dilma ha propiciado un mayor acercamiento en las siempre problemáticas relaciones con Estados Unidos, cambiando la política respecto a Irán, ha aceptado un recorte presupuestario de 50.000 millones de dólares nada más tomar posesión y ha parado el "contrato del siglo" para la renovación de la fuerza aérea, un proyecto muy cercano a Lula. Todo ello sin que se resquebraje su extraordinaria relación personal con su mentor, que está cumpliendo lo que prometió y desarrolla una intenta actividad internacional, lejos de los asuntos internos. "La amistad y comprensión entre los dos es real y muy profunda. Pueden discrepar en ocasiones, pero Lula siempre la respaldará y Dilma siempre le admirará y le respetará", asegura un representante de Itamaraty.
Quienes la rodean afirman que es consciente del enorme poder que tiene como presidenta de la República y que no tiene grandes problemas para ejercerlo. Defiende la intervención del Estado en la economía y la continuidad de los planes sociales para lograr arrancar de la miseria a los millones de brasileños que todavía no han conseguido saltar a la pequeña clase media. La demostración de ese poder tendrá su hora de la verdad cuando haya que fiscalizar el desarrollo de las enormes obras que se llevan a cabo para el Mundial de fútbol de 2014 y para los Juegos Olímpicos de 2016, que se celebrarán, por primera vez en la historia, en Río de Janeiro. Para entonces deberá haber revalidado su mandato en unas nuevas elecciones. Si todo sigue como ahora, nadie dudará de quién será la candidata.
Orlando Silva e seu bando têm de cair fora do ministério que virou covil do PCdoB - Coluna do Augusto Nunes - link (aqui)
15/10/2011
às 17:18Pilhado em flagrante de novo, agora chapinhando no pântano do programa Segundo Tempo, o ministro Orlando Silva tentou trocar a pose de cartola a serviço da nação em Guadalajara pela fantasia de voluntário da pátria gravemente ofendido. “Confesso que eu estou chocado”, caprichou o canastrão vocacional ao saber das denúncias publicadas na edição de VEJA que acaba de chegar às bancas. “Estou estupefato, perplexo. Um bandido fala e eu que tenho que provar que não fiz, meu Deus?”. A fala decorada às pressas foi desmentida pela voz de quem deve, pela cara de culpa e pelas duas palavras finais: um comunista que invoca Deus quando o emprego está em perigo é tão confiável quanto um ministro que compra tapioca com cartão corporativo.
De todo modo, é compreensível que qualifique de bandido o companheiro do PCdoB que até recentemente era contemplado por verbas milionárias e audiências no Ministério do Esporte. Orlando Silva sabe que, no momento, cavalga o quinto andar da procissão dos condenados ao despejo. Não por vontade de Dilma Rousseff, que é só um codinome de Lula. Vai perder a boca no primeiro escalão por exigência dos milhões de brasileiros fartos de tanta ladroagem impune. Há limites para tudo.
Há limites também para a farsa encenada há quase nove anos. Um texto aqui publicado em março registrou que, no balanço dos dois mandatos que Lula registrou em cartório, a enxurrada de deslumbramentos do Segundo Tempo inunda quatro das 2.200 páginas divididas. Lançado em 24 de novembro de 2003 pelo Ministério do Esporte, bate no peito o parágrafo de abertura, o programa “visa democratizar o acesso à prática e à cultura do esporte de forma a promover o desenvolvimento integral da criança, do adolescente e do jovem, como fator de formação da cidadania e de melhoria da qualidade de vida, prioritariamente daqueles que se encontram em áreas de vulnerabilidade social”.
Entre outros embustes superlativos, o palavrório que vai da página 345 à 349 jura que “o Programa Segundo Tempo, desde a sua criação, permitiu 3.852.345 atendimentos de crianças, adolescentes e jovens”. Essas cifras de matar de inveja um dinamarquês não teriam sido alcançadas sem “a capacitação e qualificação de 9.246 profissionais entre coordenadores, professores, agentes formadores e gestores de esporte e lazer”. Magnânimo, o fundador do Brasil Maravilha divide a façanha com alguns parceiros.
“Foi por meio da celebração de convênios com governos estaduais, municipais e organizações não governamentais (ONGs), e de parcerias com outros ministérios, que se alcançaram, a partir de 2005, mais de 1 milhão de atendimentos anuais, considerando-se os convênios anuais e plurianuais. Isso foi possível em função do crescimento exponencial do orçamento do Programa Segundo Tempo, que iniciou (sic) com R$ 24 milhões em 2003 e alcançou R$ 207.887 milhões em 2010”.
Estelionato eleitoreiro é isso aí, atestam as incontáveis gatunagens da quadrilha que controla o programa nascido e criado para servir ao Partido Comunista do Brasil, premiado com o Ministério do Esporte no primeiro dia da Era Lula. Só em 2010, pelo menos R$ 69,4 milhões foram parar nos caixas de 42 ONGs e entidades de fachada controladas pelo PCdoB. O Estadão descobriu, por exemplo, que uma ONG explorada pelo partido em Santa Catarina resolveu importar merendas de Tanguá, no Rio de Janeiro. A empresa presenteada com a encomenda no valor de R$ 4,6 milhões tem um funcionário só, cujo nome o dono ignora, prospera num galpão abandonado há quatro anos e jamais produziu uma única e mísera merenda.
No Distrito Federal, 3,2 mil crianças continuam à espera dos 32 núcleos prometidos pelo convênio entre o ministério e outra ONG de estimação. Em Teresina, o que deveria ser uma quadra é um matagal onde os iludidos pelo Segundo Tempo tentam jogar futebol e vôlei improvisando traves e redes com tijolos, bambus e muita imaginação. A logomarca do programa num muro garante que aquilo é um núcleo esportivo. É só a prova de mais uma negociata que irrigou com R$ 4,2 milhões outra entidade a serviço do PCdoB.
“Vamos apurar todas as denúncias”, recita Orlando Silva depois de cada escândalo. “Vou processar o acusador”, acaba de declamar em Guadalara. Vai coisa nenhuma. Pecador não apura; é investigado. Delinquente não processa; é processado. As patifarias do Segundo tempo são apenas mais um tópico que inclui, entre outros espantos, os R$ 4 bilhões enterrados no Pan-2007 (veja o texto na seção Vale Reprise). O ministro meteu-se num beco sem saída. Se não soube de nada, é inepto. Se soube, é corrupto. Em qualquer hipótese, não pode continuar no cargo. Tem de ser imediatamente afastado das cercanias dos cofres onde correm perigo os bilhões da Copa de 2014 e da Olimpíada de 2016.
Dois dias depois da descoberta de que o Ministério do Esporte anda roubando até crianças, Orlando Silva apareceu em São Paulo para discorrer sobre obras em aeroportos e estádios em construção. O craque das jogadas ilegais sonha com lances ainda mais ousados. No Brasil em adiantado estado de decomposição moral, os crimes já são anunciados com alguns anos de antecedência. Se corrupção desse cadeia, a população carcerária não caberia numa Bolívia. Mas sempre há lugar para um Orlando Silva.
No primeiro escalão é que não pode haver lugar para uma figura dessas. Lula, que o transformou em ministro em 2006, sabe muito bem com quem continua lidando. Dilma Rousseff também conhece bastante o parceiro que chama de “Orlandinho”. Diga o que disser o protetor de bandidos companheiros, queira ou não queira a coiteira dos afilhados do chefe, Orlando Silva e seu bando têm de cair fora do gabinete que virou covil do PCdoB. Já.
Rumo ao fundo do poço, a política chegou à garagem - Josias de Souza - Blog do Josias - link (aqui)
A corrupção, não é de hoje, empurra a política brasileira em direção a um metafórico fundo do poço.A cada novo escândalo, o brasileiro se pergunta: será que chegamos, finalmente, ao fundo do poço?
Logo surge outro escândalo para informar que a viagem às profundezas terá novas escalas. Pense no que já sucedeu em poucos meses de gestão Dilma.
O fundo do poço da fortuna do Palocci foi seguido pelo fundo do poço da roubalheira dos Transportes...
...Que foi superado pelo fundo do poço da Agricultura dominada por “bandidos”, que foi suplantado pelo Turismo convertido em centro de torrefação de verbas...
A imagem do ministro octagenário espetando na bolsa da Viúva do salário da governanta à conta da festinha no motel tinha cara de fundo do poço.
Súbito, o inacreditável é ultrapassado pelo inaceitável. Escala as manchetes o caso do ministro que recebeu propina no subsolo.
“Por um dos operadores do esquema, eu soube na ocasião que o ministro recebia o dinheiro na garagem”, relata o denunciante.
Ele dá nome ao repassador da verba, que, ouvido, capricha nos detalhes: “Eu recolhi o dinheiro com representantes de quatro entidades aqui do Distrito Federal…”
“[…]…Entreguei ao ministro, dentro da garagem, numa caixa de papelão. Eram maços de notas de 50 e 100 reais.”
O entregador prossegue: “[…] O ministro estava sentado no banco de trás do carro oficial. Ele abriu o vidro e me cumprimentou…”
“…O motorista dele foi quem pegou a caixa com o dinheiro e colocou no porta-malas do carro.”
Abalroado pelos relatos, o ministro com nome de cantor, Orlando Silva (Esportes), entoa um canto usual e algo desafinado.
Declara-se “chocado”, “estupefato, “perplexo”. Chama o denunciante, seu camarada de PCdoB, de “bandido”. Ao mesmo tempo, admite tê-lo recebido em audiência.
Pespega no detrator a pecha de chantagista: “Durante um ano esse sujeito procurou gente do ministério e fez ameaça, insinuação. E qual foi a nossa posição?...”
“…Amigo, denuncie, fale o que você quiser. Por quê? Porque, como nós temos convicção de que o que foi feito foi o correto, nós não tememos.”
Submetido a uma pergunta trivial –por que não denunciou o chantagista à polícia? –o ministro se enrola.
Orlando Silva afirma que “imaginou” que um de seus subordinados pudesse ter levado o assunto às autoridades competentes. “Chegamos a falar sobre essa hipótese.”
O ministro sugere aos repórteres: “Vale a pena olhar qual é a minha declaração de renda, qual é meu patrimônio, qual é minha conta bancária e qual é a dele.”
Enigmático, Orlando Silva indaga: “Qual é a [conta] dele e de outras pessoas que têm relação [com ele]?”
Ficam boiando na atmosfera outras interrogações incômodas: por que diabos o “bandido”, dono de ONG, beliscou verbas do Ministério dos Esportes?
Se o próprio ministro suspeita que a conta de seu companheiro de partido engordou além do razoável, por que não o denunciou?
Esse penúltimo escândalo ainda não leva a política brasileira ao fundo do poço. Mas chega mais perto. Já estamos no subsolo, na garagem.
Aos pouquinhos, vai-se dissipando aquela esperança de que o fundo do poço possa ser, brasileiramente, adiado ao infinito.
O modelo que expõe os governos ao canibalismo dos partidos morreu. O cadáver fede à beira do abismo eterno.
Nesse interminável adiamento do encontro da política com o fundo do poço, o brasileiro, antes habituado a conviver com o inaceitável, esboça sinais de reação.
Organizando-se pela internet, à margem de partidos e entidades, a rapaziada já produziu um par de marchas anticorrupção.
Diz-se que 20 mil pessoas na Esplanada dos Ministérios é pouca gente. Tolice. Todo grande movimento começa pequenininho.
A ficha da garotada começou a cair. A turma percebeu que quem está cavando o poço é a sociedade. Como? Com a enxada da inércia.
Ao ganhar o meio-fio, um pedaço da sociedade informa que prefere o cabo da vassoura ao cabo da enxada.
Quem não perceber a importância do gesto arrisca-se a perder a beleza do movimento.
Escrito por Josias de Souza às 19h11
A tarefa impossível...
Deu no Blog do Josias (aqui)
Dilma pede ao ministro dos Esportes que ‘se explique’
Antônio Cruz/ABr

Em conversa telefônica com o ministro Orlando Silva (Esportes), Dilma Rousseff pediu-lhe que providenciasse explicações públicas sobre a denúncia feita contra ele.
Acusado de corrupção, Orlando esboçou com a direção do seu partido, o PCdoB, a estratégia de reação.
Líder da legenda na Câmara, o deputado Osmar Júnior (PCdoB-PI) tocou o telefone, neste sábado (15), para o colega Cândido Vaccarezza (PT-SP), líder do governo.
Júnior disse a Vaccarezza que o ministro deseja antecipar-se à oposição. Orlando Silva se oferece para depor na Comissão de Fiscalização e Controle da Câmara.
Vaccarezza aconselhou Júnior a contactar o presidente da comissão, deputado Sérgio Brito (PSC-BA).
Deseja-se agendar o depoimento para o início desta semana, se possível já na terça-feira (18).
Deve-se a pressa ao desejo do PCdoB de atenuar os danos provocados pela notícia veiculada na última edição de ‘Veja’.
Ouvidos pela revista, dois personagens acusados de desviar verbas da pasta dos Esportes disseram que o ministro participava dos malfeitos.
Pior: João Dias Ferreira, PM do Distrito Federal e ex-filiado do PCdoB, disse que Orlando recebeu propina na garagem do ministério.
Apontado como portador das verbas, outro personagem, Célio Soares Pereira, confirmou a entrega. Disse o seguinte:
"Eu recolhi o dinheiro com representantes de quatro entidades aqui do Distrito Federal que recebiam verba do Segundo Tempo [programa da pasta dos Esportes]…”
“…Entreguei ao ministro, dentro da garagem, numa caixa de papelão. Eram maços de notas de 50 e 100 reais."
Em viagem ao México, onde se realiza o Pan-Americano, Orlando Silva viu-se compelido a conceder uma entrevista.
Declarou-se vítima de uma “trama farsesca”, qualificou o denunciante João Dias de “bandido” e negou que conheça Célio Soares, o suposto portador dos maços de dinheiro.
Após conversar com Dilma, Orlando telefonou para o ministro José Eduardo Cardoso (Justiça). Pediu a abertura de um inquérito na Polícia Federal.
Ouvido pelo repórter, um auxiliar de Dilma disse que a presidente apreciou a disposição de Orlando Silva.
Aguardará o depoimento do ministro à Câmara, analisará as repercussões e só então decidirá o que fazer.
Cogita-se no Planalto acionar também a Controladoria-Geral da União, como já foi feito em escândalos anteriores (Transportes e Agricultura).
Diferentemente do que ocorreu em outras crises, o governo se absteve de acionar sua tropa para sair em defesa de Orlando Silva.
Alheios à movimentação do ministro, os oposicionistas PSDB e PPS representarão contra ele na Procuradoria Geral da República.
De resto, afora o depoimento de Orlando Silva na Câmara, a oposição deseja arrastá-lo para explicar-se também no Senado.
Escrito por Josias de Souza às 04h59
Assinar:
Postagens (Atom)



